La realidad
Han pasado ya cinco meses, no he conseguido acercamiento ninguno hacia mi hija y todo intento ha sido nulo, es desesperante.
Al llegar la Navidad, su hermana consigue que podamos verla, estoy extrañada nos invitan a su casa .
Estoy contenta, igual me he equivocado y va bien todo
Pero pronto me desilusiono, mi hija me dice que, él me permite ir. O sea nada a cambiado, para ir a verla cualquier familiar debe pedir permiso.
Alucino, me quedo de piedra, nunca les he hecho ni dicho nada, si ni siquiera hemos tenido contacto.
Con los mejores animos vamos a cenar con ellos, no estuvo mal, aunque la posesión es total
El coche que tienen es mio y mi hija mayor no lo puede tocar vamos que se lo han apropiado.
La conversación es tribial, pero me doy cuenta de que critica todo de mi hija y si digo lo contrario calla, eso si no me discute para nada.
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